DIA 5.

Me he quedado dormido. Supongo que darle tantas vueltas a la cabeza. Es pasada media tarde diría yo, o al menos eso intuyo por los rayos de luz que se cuelan por las cortinas de mi dormitorio. Estoy sudando a chorros y tengo mucha sed. Alargando el brazo busco el tacto de la botella de plástico que se encuentra al lado de la mesita, entre el hueco de la cama. Miro el móvil. WhatsApp de Sonia “que vas a hacer? Levanta ya no?
-me acabo de despertar tía, estoy fatal eh? El alcohol y yo no somos amigos jajaja
-yo también estoy mal la verdad, que haces? Nos vemos y pitilleamos o que?
– uuf tía mira que horas…venga vale vente
-ahora voy que me estoy descargando música, estoy escuchando una canción que pff es preciosa macho
-pasamela coño que la escucho
-no no, que estás débil
-venga coño que débil ni qué na? Pásamela!!
Acto seguido llega un WhatsApp a modo de audio. Odio, de Romeo Santos. Lo que me faltaba. No sé cuál es pero suena a bachatazo.
“Tal parecer, que mi amor crece y crece, pero tú desvaneces…”
Lo sabía, sabía que era así, a medida que pasaba la canción más y más me venían los recuerdos de aquella primera vez….

Eran casi las 12 cuando ahí estaba yo , el, y nadie más en el mundo. La noche que todo el mundo cenaba en familia, yo estaba con un chico que acaba de conocer hacia apenas 10 minutos…de locura!!
bueno qué tal? Que te parezco? -Dije comodo, ya que sabía cuál iba a ser la respuesta, estaba más que claro la magia se respiraba en el ambiente.
– jajaja, bien, yo que se! – en ese momento nos miramos y nos empezamos a reír, la risa nerviosa que te entra cuando conoces a alguien que te gusta? Pues esa misma.
-entras en calor o que? Estás chorreando!!
-si a ver si se me secan las zapatillas, tampoco puedo estar mucho tiempo que me están esperando, yo también estoy de cena de familia y si estoy mucho más tiempo me van a empezar a llamar. Dije que venía a por tabaco
Su voz sonaba a no me quiero ir pero tengo que hacerlo, di entoces por echo que estaba en el armario y que si esto seguía me traería más de un dolor de cabeza.

-no si yo también me tengo que ir, que estoy de junta también y dije que venía a coger una cosa.
No podía para de moverme, ni de mirarlo. Se notaba el nerviosismo por ambas partes pero ninguno dábamos el paso.
Yo tenía muchas ganas la verdad pero no pecaria esta vez de lanzado!!
-por cierto me llamo Óscar. -dijo riéndose y sacudiéndose el pelo.
-yo Fran, encantado- le respondo mirándole a la cara
-feliz Navidad Fran!! Jjejeje – dijo con voz entrecortada y nerviosa
-feliz Navidad, Óscar! – dije mientras ambos nos acercábamos poco a poco _ feliz Navidad.
Y ocurrió, como se junta el sol y la luna antes de fundirse en un eclipse, como si fuera magia y el fuese el truco.
– tenías ganas eh? Jajaja – dije mientras le acariciaba la cara .
Poco me importaba lo mucho que estaba diluviando, pues dentro de mi , también lo estaba haciendo a modo de felicidad.
– pero y este!! Ajajaj si has sido tú- la risa nerviosa lo delataba, y aunque llevaba parte de razón , era una razon a medias, y el lo sabía.
– me vas a decir que tú no tenías ganas o que?
– sí claro, me encantas!! No me esperaba esto la verdad!
-bueno tú eres normalito pero bueno me molas… – dije en un tono humor.
-tampoco te flipes eh? Ajajaj
Sus manos acariciando mi cara era similar a la de la brisa de un atardecer.
El Tsunami de mariposas que recorrió mi cuerpo en aquel instante era de gran magnitud. Un terremoto de sensaciones despertó en mi una ilusión del tamaño de la profundidad de un corazón.
Sabia que el mismo estaba confundido y que, aunque sentía exactamente lo mismo que yo, había algo más que debería saber, algo que seguramente parase en seco dicho Tsunami…
– me tengo que ir que mira que horas!!
-joder!! Las 2??  Pero cuando ha pasado el tiempo!! Jajaja
Madre mía la cantidad de llamadas y de WhatsApp!! Me van a matar !!
-me voy que seguro que cuando vaya me la lían jajaja pero me da igual, ha merecido la pena.
– si? Jajaja no que si!! Que es broma!
– me das tu WhatsApp?
-claro que si, apunta, pero si vas a dejar de hablarme al día siguiente mejor seguimos por la aplicación…
-damelo coño! Que te voy a hablar -su voz firme indicaba seguridad.
-venga anda apunta! – le dije mientras le acercaba las botas color caqui ya secas.- toma anda calzate, que ya están secas.
Una vez calzado y con una vestimenta medio normal a comparación de lo que entro por mi puerta aquella noche, justo en el escalón antes de seguir se dio la vuelta y clavando su mirada en la mia , se dio la vuelta
-me das un beso? Dijo esbozando una sonrisa tímida
El corazón me va a mil, como un pajarillo, pequeño, sofocado de cantar, las piernas me temblaban y una adrenalina sube y baja, como si fuese subido en un ascensor que nunca llega a su planta.
Asentí por supuesto sin dudarlo lo más mínimo.
-te digo algo cuando llegue vale?
-vale!! Hasta luego, ten cuidado y date prisa que sigue lloviendo vale?
Y ahí acabó lo que sería el principio…

Sigo mirando fotos … aunque no me hacía falta la verdad, porque los recuerdos que guarda la retina se archivan en el corazón, y de ahí, rara vez se escapan. Me es inevitable acordarme y no sé porque, me sale de manera involuntaria, como el parpadear o el respirar. Aún recuerdo la magia de aquel instante, por qué lo que si es cierto es que en el amor, al igual que en la magia, no tienes que saber el truco, solo sentirlo para sentirla.

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DIA 4.


Es Domingo, de resaca. Ayer fue el día de embriagarse para aplacar los recuerdos y sentimientos que habían estado tan a flor de piel estos días. No lo conseguí. No hubo ni un solo momento en el qué no me acordase de que ya no estaba. Todas las canciones me recordaban a el. Mi amiga que estaba al tanto de todo, las cantaba al unísono conmigo mientras esbozaba una sonrisa que transmitía tranquilidad
Las ganas de verlo me invadían, y la esperanza de verlo aparecer por la puerta iba disminuyendo a medida que pasaba la noche y las luces de la discoteca anunciaban el fin. No tengo hambre hoy, me encuentro mareado y creo que me voy a echar un rato. Cogiendo el utensilio que me había acompañado de forma ininterrumpida durante las últimas 72 horas, me voy a la cama. Vuelve a sonar en bucle “darte un beso” y mis pensamientos, que hoy parecía que estaban durmiendo, despiertan como si de una pesadilla se tratase.
Y empiezo a recordar justo el primer día…

Es 23 de diciembre y se acerca la navidad. Una fecha muy poco deseada por mí y esperada por muchos. Hace años que perdí la ilusión por la magia de la navidad. Exactamente desde que la silla y la alegría que desprendía el abuelo Julián se volvieron ausentes. Todo está casi listo para la nochebuena, este año parece que será diferente ya que mis abuelos, por sus 50 años de casados celebrarán dicho acto reuniendo a toda la familia, me hace especial ilusión porque rara vez nos juntamos.
– otro año más eh -le digo a mi madre mientras noto como el nudo va apretando más mi garganta – a ver si pasa pronto ya.
– Jesús!! Hijo mío si todavía no ha empezado espérate no? -responde mi madre con una media sonrisa. Sabe más que de sobra que odio la Navidad y no me apetece lo más mínimo vivir esos días.
Me dirigo a mi habitación y justo cuando voy a mirar el móvil veo un “Bender”. Para quien no lo sepa , Bender es una aplicación para chicos gays dónde rara vez se encuentra algo que valga la pena, pero para echar un rato estaba bien.
Nada no me interesa lo veo, nada nuevo que aportar. Ojeo los chicos nuevos de la aplicación (que son muchos) y me llama la atención especialmente un perfil.
“27 años, rubio, complexión media y versátil.”
Pensé por un momento: le voy a hablar, total, no tengo nada que perder.
Largas y largas fueron las horas que me pase hablando con el misterioso chico de la aplicación. Prácticamente ese día entero.
Estando ya recién cenados, con una copa de vino de mas, me vino a la mente el cómo sería, que cara tendría…Asique decidí decirle que si quería que nos viésemos que estaba solo. Para mí sorpresa aceptó. Y así se hizo, tras quedar a una hora y mandarle ubicación, busque entre las miles de escusas que tengo para escaquearme y me fui a casa diciendo que iba a buscar una cosa.
El corazón me latía a mil por hora, era la primera vez que iba a hacer tal locura y sentía como a medida que se acercaba el momento me sentía más y más acelerado.
-estoy aquí creo…abres?
-donde? No veo nada!
-no se…aquí hay una casa de dos pisos y un coche blanco…estoy cerca?

Si sí sí estaba cerca, muy muy cerca, rápidamente ubique la descripción de tal escena, es la calle de al lado. Llueve a cántaros y hace mucho frio.
-bajate del coche, y ve para atrás, en la esquina, gira a la izquierda, te espero en la puerta.
Escuché perfectamente cómo se cerraba la puerta del coche con un seco portazo, deprisa. Sus pasos sonaban ligeros en la negra noche y pasados 30 segundos llegó a la puerta.
-abres?
-voyyyy
Y ahí estaba el, mojado, medio despeinado por la lluvia y limpiándose las empañadas gafas de Ralph Lauren. Su chaqueta de cuero marrón se veía con lamparones de agua. Igual que sus vaqueros y sus botas color caqui. Mi cara parecía un poema. No pude contener lo bien que me sentía en aquel momento y sentía como mi estómago me enviaba señales de alerta. Al alzar la vista pude verlo, efectivamente era rubio, complexión media, no muy alto, guapo para mi gusto.
-que tal? Dos besos no? -dijo con una voz entrecortada y nerviosa
-si claro. Acepté  -pasa que tendrás frío y estás mojado, quítate las zapatillas y secate los pies en el brasero. Me río mientras lo veo

Y ahora es cuando se forma un huracán, de emociones. El corazón me late fuerte, y el nudo que me aprieta la garganta se rompe dejando a su paso, las lágrimas más sinceras del mundo. Lágrimas por otro lado perdidas, que iban a parar a la barbilla. No quiero acordarme ni de lo que viene después. Siento rabia, mucha rabia y odio. No entiendo aún el por qué se acabó, si mi mayor ilusión era estar con el. Mi mayor error fue creer que estaría siempre con el. Pero como no pensarlo si era la persona que ocupaba mis días y mis noches? Me da que pensar que si la ilusión se le fue de la noche a la mañana, como si de una película se tratase, el guión era malo, y nunca hubo ilusión.

DIA 3.


Hoy al fin he tomado la decision de levantarme de la cama. Parece que lleve aquí apenas media hora. Un café con leche y tres cucharadas de azúcar y un cigarro me acompañan en esta mañama. Mirando al reloj, me siento como la aguja  que marca las horas, pequeño, avanzando lento, con ganas de llegar al final, y hacer pasar precisamente eso, el tiempo. Jamás pensé llegar a estar así. Será que entregué demasiado y ahora, me he quedado sin nada? El pijama se ha convertido desde hace un par de días en mi uniforme de vida, me reconforta y me siento cómodo, y tampoco me apetece arreglarme lo más mínimo. Mi estómago se ha puesto en huelga, y a el, se han unido las náuseas, que a modo de adrenalina suben y bajan al recordarle. Que hará? Se acordará? Me echara de menos? Son las 10 de la mañana del sábado, inconscientemente espero un WhatsApp que me diga que está desayunando, como cada sábado, solo que esta vez no llega. Varios son los WhatsApp que tengo de mis fieles amigos, animándome a seguir y afirmandome que es normal  estar así y que será cuestión de tiempo.Miro su conexión de WhatsApp, “en línea” , supongo que estará haciendo planes o lo más probable, es que esté hablando con alguien y que precisamente ese fuese el motivo de la ruptura. Lo que si está claro, es que mi aguja ya no marcaba sus horas, y la suya, seguía marcando las mías, más lentas que nunca.

DIA 2.


Es el segundo día de lo que será volver a empezar. Sigue sonando la misma la canción, parece que en el mundo no hubiese más. Acabo de acordarme de una promesa y por arte de birlibiroque vuelven a huir de mi sentimientos que ni yo sé dónde quieren ir a parar. Supongo que será el momento de evaluar y avanzar, pero ahora mismo no puedo, me es imposible. Todo se me viene encima, y no creo que nada ni nadie pueda hacerme subir el ánimo. Una vibración a modo de WhatsApp baja el tono de la bachata que se reproduce a modo de bucle. Es él. ” Cómo estás”, … No sé ni qué decir. Supongo que debería decir que bien, ya que por lo que veo a el no le tan mal, sin embargo, no puedo mentir, más que nada por que no me sale. El no contestar tampoco me serviría, por qué en verdad quiero hablar con el. La esperanza, que estaba latente vuelve a latir más que nunca. Mis pulsaciones suben como una ola a punto de romper.
“Aqui vamos, y tú qué”
La frase por excelencia representaba como me sentía en aquel instante era esa. Me es inevitable abrir la galería de fotos y ver una y otra vez aquellas imágenes en las que la alegría reflejaba en mi cara. Más que fotos eran recuerdos vivos, pues aún sabiendo que todo acabo y que probablemente no volviésemos, no había dado tiempo a la asimilación y todo parecía que tarde o temprano volvería a ser igual. Pero no sé porque me daba que esta vez no iba a ser así.

Dia 1.

Pasaban 15 minutos de las 8 de la mañana. Tras una larga noche, en la que mis ojos y mi corazón se unieron al unísono de aquella canción, entendí ( o eso creía) que nada volvería a ser igual. A excepción de una canción ( la nuestra) , que sonaba a través de mis auriculares , todo estaba en silencio. El tiempo parecía no correr, de no ser por aquel minutero que marcaba el reloj del comedor, tic tac, tic tac…

La canción se repetía en bucle una y otra y otra vez, y a la vez, mis ojos empezaban a derramar sentimientos vacíos. Perdidos.

Solo una pregunta daba vueltas por mi mente, “por qué”. De poco servía pensarlo y darle vueltas a la situación. Tengo la sensación de que la situación se me va de las manos. No entiendo nada y solo encuentro salida llorando. Se que no vale de nada, y que problamente en un tiempo esté mejor, pero no puedo evitar acordarme de la primera vez que nos vimos, el brillo que invadía su cara, el primer viaje, las canciones, las ganas de todo, los perdona, los te quiero…la playa…

No lograba entender como una persona por la que has dado todo de ti, de la noche a la mañana desaparezca sin importarle lo más mínimo como te sientas. Todo me recordaba a el, me costaba mucho entender que después de haber vivido todo lo que vivimos se acabase asi.

Volvía a sonar la canción, y una vez más, la esperanza de volver permanecía latente, cómo si de un presentimiento se tratase. Miraba el móvil repetidamente a la espera de una señal que me dijese que se acordaba de mi, pero nada, una vez más no hay nada. Entiendo por eso que tampoco me querría tanto, pero habia una conversación por darse, y se que tarde o temprano llegará, supongo que el tiempo debe encargarse de borrar aquella historia, y que al final pesaran los buenos recuerdos. También se que él y yo siempre nos acordaremos de aquella playa, y que, el tiempo me pondria de la manera menos certera aquella conversación pendiente.

Pelis del sábado tarde.

Como ha cambiado la parrilla televisiva desde aquellos documentales del NO-DO y la familia Telerín…yo por mi edad no lo he vivido y menos mal…muchos programas y concursos televisivos pegaron fuerte en la televisión española tales como el gran un dos tres responda otra vez, tómbola, el precio justo…pero que me decís de los peliculones de la 1 y A3 los sábados y domingos a la hora de la siesta? Es cierto que la siesta viene siendo una tradición española desde tiempos antiguos pero desde que estas películas ( sin sentido por otro lado) llegaron a nuestras vidas las siestas son más siestas. Y digo más siestas no porque duermas más, si no por que duermes más agusto. Las películas de las que hablo suelen ser de dos tipos: o muertes o amores… Están las de tipo “lo que ocultaba la tarde” que está más que claro que nada tiene que ver con la traducción al inglés y cuya toda película de la pasan buscando a un asesino/a que al final resulta ser la pareja sentimemtal. Los protagonistas de dicha película de serie B ( o C para mi gusto) suelen ser: la criada asesina, el hombre infiel, el policía que no se da cuenta de lo que va la cosa hasta que lo matan, un bosque y una casa en el campo, un teléfono roto, una tormenta y el coche que funciona bien hasta que lo coje la protagonista para huir de su agresor que recordemos es su pareja o rara vez su vecino. Estas películas son las típicas que te gustan o te parecen una mierda como un piano, y tú argumento para comentarla será los 10 primeros minutos de la peli que es lo que vas a estar despierto. Con suerte te despiertas al final de la peli, pero vamos que está bien porque la duración media de estas películas son de dos horas y media que es tiempo más que suficiente para echar una cabezadita. El final de dicho tipo de pelicula acaban todas igual y puede haber dos tipos. Las que acaban con la intervención heroica de los polis o las que la mujer mata al marido con un cuchillo. Bien, pasemos ahora a las amorosas. Vale que las pelis de amor ( muy sobrevaloradas por otro lado) molan….bueno molan….están bien pero vamos a ver cómo dichas películas se desarrollan. En estas películas siempre hay : una chica y un chico guapo, uno de ellos millonario o bien posicionado, uno de ellos con pareja, siempre se encuentran al principio de la película, una discusión con su correspondiente reconciliación, niños, una super casa enorme con fotos de los protagonistas, una boda,una barbacoa típica americana dónde increíblemente los protagonistas nunca comen ( o al menos yo no los he visto nunca) , una universidad ,una mudanza a un barrio nuevo con su correspondiente bienvenida compuesta por una cesta con flores y una botella de vino o un bizcocho, también es típica la escena de una mudanza llena de ilusión y una casa con los muebles tapados con sábanas. Vamos que dime tú a mí quien se va a creer eso pero bueno…para gustos colores. Resumiendo, estas películas se han convertido en las reinas de las tardes de siesta al calor del sofá, que no vienen nada mal para un domingo de resaca y que han sido sin duda la banda sonora ( de fondo) de una gran siesta. Vivan las siestas y vivan las pelis serie B.